jueves, 14 de octubre de 2010

SIN DARNOS CUENTA

Nos damos cuenta de que en el perder
la balanza tiende a ganar en ausencia.
Si la ausencia fortalece
¿porqué no conseguimos empujar ese vacío?
Si la ausencia endurece
¿porqué una lágrima escuece el latir?

Nos damos cuenta de que las despedidas
, a veces, llegan a destiempo.
Y es que el adiós era un hola
y el hola un hasta luego.
Y en esta disonancia de acordes temporales
sigues buscando la aprobación en el reloj de arena
que parece que no cae
aunque ya la mastiques y la huelas.

Nos damos cuenta tarde
de lo que ardía en nuestras manos
y en el intento de recuperarlo
una pena, ya es cemento.

Nos damos cuenta de que abrirse
toca fibra o la tensa.
Y si huye no tires
por que al final todo se rompe
se rasga
se va…
sin darnos cuenta.

1 comentario:

David López dijo...

Ya ves que la soledad compartida, en mi caso, no hace compañia, si no que es doble soledad. Y sobre ella me apetece soltar un puñado de chinchetas que la rasgue y que la pinche, que la haga sufrir como ella me hizo sufrir a mi, que de dolores ya estoy curado y de soledades acompañado. Mirar desde cerca pero sin observar como sufre mi ausencia, su única compañia, y cuando me eche de menos que sepa y que vea, que yo ya he encontrado otra soledad que me acompañe... por que yo, uno, solo como nunca, solo como siempre...
fierolopez.es