martes, 14 de octubre de 2008

Interés

Se pierde el interés cuando sabes o intuyes que la otra parte, quien te interesa, obvia o rehuye tus actos.
Se pierde cuando la otra parte no te encuentra.
Es mejor no ser osado si ya lo has sido.
La valentía, en esos casos, cae en el ridículo.
Por que atiendes a tientas.
Por que esperas…e insistes…y puedes seguir esperando e insistiendo como una estatua en honor a la desolación.

Ya no interesa si lo has desgastado.
Si has trepado por sus piernas, sus brazos, su espalda, su cuello y no has sido capaz de atravesar su piel. Y te rindes a la desidia.
Se pierde el entusiasmo si lo piensas inalcanzable. O te lo prohíbes, inhibiendo el deseo latente, al que de cuajo arrebatas cualquier atisbo de improvisación.

Cansa el mirar y que no te vean, el hablar y que tu voz no llegue, el acariciar y que no conmueva.
Debilita ese querer y no poder pues una vez pudiste y no quisiste.

Se pierde el interés si no lo mantienes bien atado a los detalles que lo nutren.
Te obligas a perderlo apartándote de quien te atrae, de quien te cautiva pues peligra la objetividad.
Deja de importar cuando se enfoca a otra sonrisa aunque sea la equivocada.

Perdemos el interés si no hay futuro así que si hoy te digo lo mucho que te quiero mañana no lo esperes, si esta tarde te abrazo retenlo por si mañana me olvido y si esta noche me despido con un beso devuélvemelo no vaya ser que mañana haya perdido el interés.

No hay comentarios: